
El Espacio Concreto
Consuelo Gómez
Enero - Febrero, 2026
Consuelo Gómez es uno de los ejemplos más lúcidos que conozco para explicar la relación intrínseca y dinamizadora que existe entre el arte “elevado” y las expresiones y oficios populares.
Su ojo agudo, de cazadora y coleccionista, busca insistentemente en mercados y oficios populares contenidos para alimentar su investigación alrededor de los objetos, sus usos, sus tradiciones y resignificarlos, permitiendo no solo una nueva mirada para valorarlos sino para enriquecer la plasticidad de su obra.
Su ojo agudo, de cazadora y coleccionista, busca insistentemente en mercados y oficios populares contenidos para alimentar su investigación alrededor de los objetos, sus usos, sus tradiciones y resignificarlos, permitiendo no solo una nueva mirada para valorarlos sino para enriquecer la plasticidad de su obra.
Desde hace cerca de cuarenta años, su práctica ha tenido a la escultura y al objeto como eje principal de análisis. Sin embargo, ese objeto de estudio no ha estado centrado en el ejercicio tradicional de la representación, sino de “contrarepresentar”, de centrarse en la forma y no en la capacidad narrativa de un objeto, de hacer que el ojo descubra sus límites constitutivos y defina nuevas posibilidades de uso o compositivas.
El Espacio Concreto
Consuelo Gómez
Enero - Febrero, 2026
Consuelo Gómez es uno de los ejemplos más lúcidos que conozco para explicar la relación intrínseca y dinamizadora que existe entre el arte “elevado” y las expresiones y oficios populares.
Su ojo agudo, de cazadora y coleccionista, busca insistentemente en mercados y oficios populares contenidos para alimentar su investigación alrededor de los objetos, sus usos, sus tradiciones y resignificarlos, permitiendo no solo una nueva mirada para valorarlos sino para enriquecer la plasticidad de su obra.
Desde hace cerca de cuarenta años, su práctica ha tenido a la escultura y al objeto como eje principal de análisis. Sin embargo, ese objeto de estudio no ha estado centrado en el ejercicio tradicional de la representación, sino de “contrarepresentar”, de centrarse en la forma y no en la capacidad narrativa de un objeto, de hacer que el ojo descubra sus límites constitutivos y defina nuevas posibilidades de uso o compositivas.
Su ojo agudo, de cazadora y coleccionista, busca insistentemente en mercados y oficios populares contenidos para alimentar su investigación alrededor de los objetos, sus usos, sus tradiciones y resignificarlos, permitiendo no solo una nueva mirada para valorarlos sino para enriquecer la plasticidad de su obra.
Desde hace cerca de cuarenta años, su práctica ha tenido a la escultura y al objeto como eje principal de análisis. Sin embargo, ese objeto de estudio no ha estado centrado en el ejercicio tradicional de la representación, sino de “contrarepresentar”, de centrarse en la forma y no en la capacidad narrativa de un objeto, de hacer que el ojo descubra sus límites constitutivos y defina nuevas posibilidades de uso o compositivas.
Así es como pieles de animales, maderas, sombreros, botellas, piedras y hasta flores se han mezclado para hablar de fenómenos urbanos, de barrios, de momentos de la historia nacional, despojándolos de su significado aprehendido para sugerir nuevas estructuras con sofisticación poética.
“Espacio concreto”, su más reciente serie, parte de llevar esa observación de la forma un paso más allá, indagando ya no solo por los límites que definen los objetos y que podrían crear nuevas estructuras, sino reflexionando sobre el espacio que las origina: su matriz…. el negativo.
Resulta interesante porque de esta manera Consuelo aborda el principio objetual creador desde el molde y el negativo, pero también la idea desde la ausencia, pues una vez estos moldes o negativos permiten la vida del objeto, mueren olvidados y su naturaleza de “vacío” los sobrepasa, al punto que los elimina. Vida y muerte.
“Espacio concreto”, su más reciente serie, parte de llevar esa observación de la forma un paso más allá, indagando ya no solo por los límites que definen los objetos y que podrían crear nuevas estructuras, sino reflexionando sobre el espacio que las origina: su matriz…. el negativo.
Resulta interesante porque de esta manera Consuelo aborda el principio objetual creador desde el molde y el negativo, pero también la idea desde la ausencia, pues una vez estos moldes o negativos permiten la vida del objeto, mueren olvidados y su naturaleza de “vacío” los sobrepasa, al punto que los elimina. Vida y muerte.
Las esculturas que finamente ha diseñado Consuelo para esta exhibición surgen de la construcción de moldes de objetos que han sido importantes para ella en su vida personal y profesional, bien sea por su capacidad utilitaria o su curiosidad formal y en un ejercicio inverso (objeto-molde) los lleva de su existencia a su origen, recordando la impermanencia y transitoriedad que a todos nos cobija, pero también el deseo constante de volver al origen.
Todo esto me hace pensar en lo tremendamente humana que es esta exhibición, por la manera en que alimenta y evidencia el deseo que desde tiempos remotos ha generado sosiego a la humanidad: saber que podemos volver al origen y que en ese sentido tenemos posibilidad de ser inmortales. Esa esperanza que nos regula como sociedad y que nos permite, así como en el caso de estas piezas, contemplar la vida no desde contenidos literales, sino desde sus curvas, formas y altibajos.
Carlos Hurtado
Todo esto me hace pensar en lo tremendamente humana que es esta exhibición, por la manera en que alimenta y evidencia el deseo que desde tiempos remotos ha generado sosiego a la humanidad: saber que podemos volver al origen y que en ese sentido tenemos posibilidad de ser inmortales. Esa esperanza que nos regula como sociedad y que nos permite, así como en el caso de estas piezas, contemplar la vida no desde contenidos literales, sino desde sus curvas, formas y altibajos.
Carlos Hurtado
