La distancia necesaria
Tomás Bermúdez
Junio, 2026

Antes de dibujar la selva, Tomás Bermúdez (Bogotá, 1995) fabrica el carbón con el que habrá de imaginarla. Recoge ramas de sauce en la sabana, las quema y produce un carboncillo propio que, al ser más graso y suave que el carboncillo industrial importado de Europa, modula mejor la presión sobre la superficie y permite trabajar una escala más amplia de grises.
Con ese carboncillo, el artista compone dibujos de gran formato, cargados de detalles precisos, casi obsesivos, que se presentan como imágenes veraces. Para discernir los detalles de esas selvas tupidas, sin embargo, es necesario alejarse. La cercanía extravía la mirada entre capas de follaje gris y solo al retroceder sus formas empiezan a distinguirse.

Pablo Guarin Robledo

8723

Filodendro trepador, Anturio silvestre, Costilla de Adán, Musgo, Cordoncillo, Platanillo, Iraca, Singonio, Peperomia, Helecho nido de ave, Bijao.

Norte: (606.157) metros, Este (1.157.645) metros

Tres mil años podrán pasar o más,
La eternidad, antes de que alguien vuelva a mirar
La luz en estos árboles como la veo ahora.

La distancia necesaria
Tomás Bermúdez
Junio, 2026

Antes de dibujar la selva, Tomás Bermúdez (Bogotá, 1995) fabrica el carbón con el que habrá de imaginarla. Recoge ramas de sauce en la sabana, las quema y produce un carboncillo propio que, al ser más graso y suave que el carboncillo industrial importado de Europa, modula mejor la presión sobre la superficie y permite trabajar una escala más amplia de grises. Con ese carboncillo, el artista compone dibujos de gran formato, cargados de detalles precisos, casi obsesivos, que se presentan como imágenes veraces. Para discernir los detalles de esas selvas tupidas, sin embargo, es necesario alejarse. La cercanía extravía la mirada entre capas de follaje gris y solo al retroceder sus formas empiezan a distinguirse.

Estas selvas se apartan del paisaje tropical arquetípico. Renuncian al verde y, aunque sus formas puedan parecer reconocibles, esa familiaridad también es producto del equívoco. Estos dibujos, aunque parten de la observación directa del territorio, no obedecen a un único referente.
Sus elementos, pese a la precisión con la que aparecen trazados, provienen de fuentes dispares y contradictorias. Toda su naturaleza es artificial. Durante el siglo XIX, las expediciones científicas impulsadas por los gobiernos de la joven república hicieron del dibujo una herramienta para conocer, clasificar y administrar el territorio.

Las especies, los relieves y los paisajes fueron convertidos en imágenes disponibles, susceptibles de ser nombradas, archivadas y eventualmente transformadas en recursos. Las láminas en carboncillo y acuarela y los relatos producidos en ese contexto son la materia prima de esta exposición.

La distancia necesaria parte de esas imágenes, pero no para restituir el territorio que buscaban fijar, sino para arrojar sobre ellas un manto de duda. Estos dibujos adoptan el lenguaje naturalista de la ilustración botánica y lo emplean a contramano. 
Además, el gran formato refuerza esa inversión: aquello que antes cabía en una lámina portátil se revela ahora en una escala casi monumental, frente a la cual alejarse parece la única alternativa. No queda claro desde dónde mirar estas selvas, tan familiares y a la vez tan ajenas. Instaladas en la ciudad, como si se tratara de un panorama tropical, habitan esa ambigüedad: entre lo orgánico y lo artificial, entre el gesto artesanal y la imagen fabricada, entre la ilustración botánica y el deep fake.

En su primera exposición individual en SN , Tomás Bermúdez muestra cómo una imagen puede ser precisa sin ser transparente, familiar sin dejar de ser ajena, y solo volverse legible cuando se encuentra la distancia necesaria para mirarla.

Pablo Guarin Robledo
CALLE 26B # 3-47 | BOGOTÁ, CO 110311

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