Pinturas del pensadero
Ernesto Soto
29 de Enero - 29 de febrero

Pintar desde el subconsciente

...es la integración de las partes materiales e inconscientes de la imagen por medio del ejercicio de Desdiferenciación–un estado de observación receptiva; una atención dispersa; hacer uso del proceso primario como instrumento para realizar un barrido automático y contemplar desde un ojo interior una multitud de alternativas hasta que un orden oculto se muestre aparente.

– Anton Ehrenzweig
Como testigo de la práctica pictórica de Ernesto Soto, he podido entender la manera en que actualmente se aproxima a la pintura. En sus series anteriores, Epic Lava y A veces no pasa nada, el trabajo parte de una narrativa preconcebida que sirve de estructura: una idea previa rige la producción de imágenes y orienta sus decisiones formales de manera lineal. La pintura opera como un medio para desarrollar la idea.

Pijiño, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
50 x 35 cm

Chircal, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
50 x 35 cm

Juan Criollo, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
50 x 35 cm

Caucho Sabanero, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
36 x 23 cm

Trupillo, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
50 x 35 cm

Sardinas en viuda, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
50 x 54 cm

Lar, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
56 x 56 cm

Andén, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
47 x 40 cm

Magdalena, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
36 x 57 cm

Máquina, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
35 x 41 cm

Ficha, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
80 x 80 cm

Reflejo, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
39 x 35 cm

Fuegos, 2025

Óleo sobre MDF / Oil on MDF
39 x 30 cm

Hombre en Mompox, 2025

Óleo sobre lienzo / Oil on canvas
39 x 30 cm

Pinturas del pensadero
Ernesto Soto
29 de Enero - 29 de febrero

Pintar desde el subconsciente

...es la integración de las partes materiales e inconscientes de la imagen por medio del ejercicio de Desdiferenciación–un estado de observación receptiva; una atención dispersa; hacer uso del proceso primario como instrumento para realizar un barrido automático y contemplar desde un ojo interior una multitud de alternativas hasta que un orden oculto se muestre aparente.

– Anton Ehrenzweig
Como testigo de la práctica pictórica de Ernesto Soto, he podido entender la manera en que actualmente se aproxima a la pintura. En sus series anteriores, Epic Lava y A veces no pasa nada, el trabajo parte de una narrativa preconcebida que sirve de estructura: una idea previa rige la producción de imágenes y orienta sus decisiones formales de manera lineal. La pintura opera como un medio para desarrollar la idea.

En Pinturas del Pensadero, Ernesto Soto renuncia de manera consciente a trabajar desde un tema, una narrativa o una metodología definida. Su punto de partida es, precisamente, no tener un punto de partida. La pintura deja de ser un instrumento para ilustrar una idea, y se convierte en el origen mismo de la idea por desarrollar. El acto de pintar se aproxima a la lógica de la escritura automática: no hay control sobre aquello que aparece, se permite que aparezca.

Esta exploración pictórica se relaciona con las prácticas del automatismo surrealista, y en particular con los cuestionamientos de Max Ernst, que utilizó el accidente y lo fortuito como estrategias para suspender el control racional y configurar imágenes provenientes del subconsciente por asociación arbitraria y subjetiva. El automatismo buscaba sintonizar un
orden natural y universal más allá de las mediaciones racionales, morales y estéticas. Algo como la improvisación, prometía una alternativa al sesgo de las intenciones conscientes como principio organizador de la obra.
En Pinturas del Pensadero, Ernesto Soto se somete a la pintura como el dispositivo sensible que le permite proyectar su experiencia, símbolos y narrativas concretamente en el lienzo.

Al no partir de una idea preconcebida, la imagen se construye desde lo que insiste en emerger: gestos y formas que cargan consigo emociones y una historia personal. La paleta cromática homogénea, sin elección simbólica previa, surge de estados mentales y emocionales que aparecen durante el ejercicio de pintar. El uso predominante del negro responde a una indagación constante de las zonas oscuras y profundas del subconsciente, que se plasma en el contacto del gesto con la superficie pictórica.

Esta serie es el resultado de una experiencia sostenida sin parámetros fijos. Persistir en este ejercicio le ha permitido a Ernesto Soto convertir el accidente en un componente estructural de un lenguaje basado en el azar. La pintura revela signos que conducen a escenas sin una narrativa cerrada. La ambigüedad de la imagen permite que la observación sea un ejercicio de creación y recreación por parte del espectador. La experiencia pictórica no acaba en el acto de pintar; se completa en el encuentro con el otro. La obra se termina al ser expuesta a un público que observa y construye desde sus múltiples asociaciones. La pintura encuentra su cierre entre la penumbra del pintor y la experiencia del observador.

–Ana Mosseri
CALLE 26B # 3-47 | BOGOTÁ, CO 110311

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